Desde AGC ( Asoc. Gremial de Computación ) advertimos sobre la amenaza que representa Palantir para Argentina. Esta empresa no es un proveedor tecnológico más. Publicó un manifiesto explícito: tecnofascismo, supremacismo, jerarquías cuasi raciales y vigilancia masiva como modelo de negocio. Sus fundadores, Thiel y Karp, llaman «Anticristo» a quienes piden ética en IA y dicen que la democracia es una ingenuidad. Ver artículo original en https://informaticos.ar/palantir-una-amenaza-para-la-democracia/
Mientras el gobierno profundiza vínculos con corporaciones tecnológicas como Palantir, crecen las denuncias por espionaje interno, vigilancia masiva y control social sobre la población.
En un contexto de fuerte ajuste económico y creciente conflictividad social, el gobierno de Javier Milei comienza a quedar en el centro de una polémica que excede lo económico: el avance de mecanismos de vigilancia estatal con potencial de control masivo sobre la ciudadanía.
El eje de la preocupación gira en torno a la posible incorporación —directa o indirecta— de tecnologías desarrolladas por Palantir Technologies, una empresa estadounidense conocida por proveer software de inteligencia a gobiernos, fuerzas de seguridad y agencias militares en todo el mundo.
Tecnología para “predecir” conductas
Palantir no es una empresa más del ecosistema digital. Sus plataformas permiten recolectar, cruzar y analizar enormes volúmenes de datos provenientes de distintas fuentes: redes sociales, registros públicos, bases estatales y hasta información privada. El resultado es la construcción de perfiles detallados de personas y grupos sociales.
Estas herramientas, presentadas como soluciones para la seguridad o la eficiencia estatal, tienen un costado mucho más inquietante: la posibilidad de anticipar comportamientos, identificar “amenazas” y monitorear en tiempo real la actividad de la población.
En otras palabras, un salto cualitativo en la capacidad de vigilancia.
De la seguridad al control social
Las denuncias sobre espionaje interno en Argentina no son nuevas, pero en los últimos meses comenzaron a adquirir otra dimensión. Organizaciones sociales, periodistas y referentes políticos han advertido sobre prácticas de seguimiento, monitoreo digital y recopilación de información sensible.
En este escenario, el acercamiento del gobierno a figuras como Peter Thiel —uno de los principales impulsores de Palantir— encendió todas las alarmas.
La preocupación central no radica únicamente en la tecnología en sí, sino en su posible uso político: identificar opositores, mapear conflictos sociales y anticipar protestas en un contexto de creciente tensión económica.
Un modelo importado
El modelo de vigilancia basado en big data ya se aplica en distintos países, muchas veces con fuertes cuestionamientos por violaciones a derechos civiles. En Estados Unidos y Europa, el uso de estas plataformas ha sido criticado por organizaciones de derechos humanos debido a su opacidad y falta de control democrático.
La posibilidad de trasladar ese esquema a Argentina, sin marcos regulatorios claros ni mecanismos de auditoría independientes, abre un escenario preocupante.
Democracia bajo presión
El problema de fondo no es solo tecnológico: es profundamente político. La combinación de ajuste, conflictividad y herramientas de vigilancia masiva puede derivar en un modelo de gobernabilidad basado más en el control que en el consenso.
En ese sentido, especialistas advierten que el uso de inteligencia artificial y análisis de datos por parte del Estado debe estar estrictamente regulado, con transparencia y control parlamentario. De lo contrario, se corre el riesgo de consolidar un sistema donde la ciudadanía pasa de ser sujeto de derechos a objeto de monitoreo permanente.
Una discusión urgente
El avance de estas tecnologías plantea un debate que Argentina aún no ha dado en profundidad: ¿hasta dónde puede llegar el Estado en nombre de la seguridad o la eficiencia? ¿Quién controla a quienes controlan?
En tiempos donde los datos valen más que nunca, la defensa de la privacidad, las libertades individuales y la democracia se vuelve una tarea urgente.
Porque cuando la vigilancia se vuelve norma, el riesgo no es solo perder intimidad: es perder libertad.

EstadoEspía #Palantir #Milei #VigilanciaMasiva #DemocraciaEnRiesgo #ControlSocial #CiberEspionaje