Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que, durante el primer año de gobierno de Javier Milei, el país sufrió el cierre de 12.638 empresas y la pérdida de 242.896 puestos de trabajo registrados, afectando gravemente sectores clave como la construcción y el transporte. Aquí su informe completo:
El impacto social del ajuste: el costo humano de la política económica de Milei
Desde su asunción en diciembre de 2023, la gestión de Javier Milei ha implementado un drástico ajuste económico con el argumento de equilibrar las cuentas públicas. Sin embargo, detrás de los números y los tecnicismos, el costo humano de estas decisiones es alarmante. Un informe reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela una realidad devastadora: en menos de un año, Argentina ha perdido 12.638 empresas y 242.896 puestos de trabajo registrados. Estas cifras no son solo estadísticas; representan familias en la incertidumbre, barrios enteros sumidos en la precariedad y una sociedad cada vez más golpeada por la crisis.
El derrumbe del tejido productivo
El cierre de empresas no solo significa el fin de un negocio, sino el quiebre de proyectos de vida, la pérdida de oportunidades y la desintegración de redes laborales que sostienen a miles de trabajadores y sus familias. La destrucción del entramado productivo nacional afecta principalmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son el motor del empleo en Argentina. Según el informe de CEPA, los sectores más golpeados son la construcción y el transporte, dos actividades clave que generan una gran cantidad de empleos y dinamizan la economía.
El derrumbe de la construcción, con más de 100.000 empleos destruidos, es una señal inequívoca de una política económica que no prioriza la inversión en infraestructura ni la generación de empleo genuino. El transporte, otro sector duramente afectado, enfrenta una crisis derivada de la caída en la actividad económica y el aumento de costos, lo que se traduce en despidos masivos y en la precarización laboral.
El rostro humano de la crisis
Cada número en este informe representa historias de vida truncadas. Son trabajadores que, de un día para otro, se encontraron sin empleo en un contexto donde la inflación erosiona los ingresos y la asistencia estatal es cada vez más reducida. Son pequeños empresarios que debieron cerrar sus puertas tras años de esfuerzo, dejando en la calle a empleados que confiaban en la estabilidad de sus puestos.
El impacto social de esta crisis se siente con mayor crudeza en los sectores más vulnerables. La pérdida de empleo no solo afecta el ingreso de las familias, sino que también genera un efecto dominó en el consumo, debilitando aún más la economía local. Comercios barriales cierran, la demanda de servicios cae y la precariedad se extiende como una mancha de aceite sobre la clase trabajadora y media.
En este escenario, la incertidumbre se convierte en el estado de ánimo dominante. La falta de perspectivas y la sensación de abandono por parte del Estado generan un profundo malestar social, reflejado en el aumento de la pobreza, la marginalidad y el descontento generalizado.
Ajuste sin red: el Estado ausente
Las políticas de Milei han reducido drásticamente la presencia del Estado en la economía, bajo la premisa de que el mercado resolverá los problemas estructurales del país. Sin embargo, en contextos de crisis, la ausencia de un Estado que proteja a los sectores más golpeados solo profundiza las desigualdades y agrava la exclusión social.
El informe de CEPA demuestra que el ajuste no solo ha golpeado a las empresas y a los trabajadores, sino que también ha reducido los mecanismos de contención social. Menos subsidios, menos inversión en obra pública, menos créditos para pymes y una brutal caída del consumo interno configuran un escenario desolador donde la recuperación parece cada vez más lejana.
¿Hacia dónde vamos?
El modelo de ajuste aplicado por Milei no muestra signos de revertirse. Por el contrario, el discurso oficial insiste en que estos sacrificios son necesarios para alcanzar un futuro próspero. Pero, ¿a qué costo? ¿Cuántas más empresas deben cerrar y cuántos más trabajadores deben quedar en la calle antes de que se replantee el rumbo económico?
La historia argentina ha demostrado que las políticas de ajuste extremo generan un daño social profundo y difícil de revertir. La pérdida de empleos, la precarización laboral y el empobrecimiento de amplios sectores de la población no pueden ser el precio de una estabilidad macroeconómica que, hasta ahora, no se traduce en mejoras concretas para la mayoría de los argentinos.
La crisis que atraviesa el país no es solo económica; es, sobre todo, social. El impacto humano de estas políticas no puede reducirse a números fríos en un informe. Es la vida cotidiana de millones de argentinos la que está en juego. La pregunta es: ¿ quién se hará cargo de las consecuencias de este ajuste cuando el daño sea irreparable ?