En el Capítulo 3 de «Pensar la Producción para un País que NO tiene Políticas de Estado», Cristian Desideri expone la paradoja argentina: somos séptimos en tecnología nuclear mundial pero destruimos la CONEA, exportamos robots educativos a 10 países pero nadie lo sabe, y tenemos un plan para 2 millones de empleos que el gobierno pulverizó.
En el tercer y último capítulo del conversatorio «PENSAR LA PRODUCCIÓN PARA UN PAÍS QUE NO TIENE POLÍTICAS DE ESTADO», organizado por el Movimiento Productivo 25 de Mayo, el Ing. Cristian Desideri cambia el foco: después de desmantelar mitos y diagnosticar la crisis, presenta experiencias concretas de valor agregado tecnológico que demuestran que Argentina SÍ puede competir en las grandes ligas… si no se empeñan en destruirlo.
Los ejes centrales del Capítulo 3:
La complejidad multiplicada: más grave que el ’76, los ’90 y Macri: Desideri advierte que la situación actual es «mucho más compleja» porque convergen múltiples planos simultáneamente. Uno de ellos: el Tratado Antártico que vence en 2048 (una eternidad para Argentina, «los próximos meses» para la disputa EEUU-China). Argentina posee 13 bases antárticas sobre un territorio de riquezas «inimaginables» en petróleo y agua dulce. La Universidad de Murmansk (Rusia) ha documentado estas reservas en informes privados que ya circulan.
Tierra del Fuego: provincia estratégica en la pulseada global: No es casualidad el debate sobre la base militar en Ushuaia. Es la puerta de entrada/salida a la Antártida y el punto de vinculación Atlántico-Pacífico. Desideri desmitifica: «Argentina NO es periférica. Argentina es muy importante en este tablero». El proyecto de base naval integrada financiado por el FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa) encontró «mucha dificultad» porque la dirigencia «desconoce, se hace la distraída o no entiende la profundidad» de lo que está en juego.
El Triángulo del Litio y las dos Vacas Muertas: Bolivia tiene más litio, pero el argentino es más barato de extraer. Chile tiene ventaja logística por estar sobre el Pacífico. Pero además de Vaca Muerta en Neuquén (reservorio con forma de vaca acostada), existe el Proyecto Palermo-Haida en Santa Cruz: «otra Vaca Muerta» con aproximaciones cada vez más certeras. «Argentina es un jugador muy apetecible en toda esta pelea», sentencia Desideri.
INVAP: la joya que sobrevivió a los ’90 por estar lejos de Buenos Aires: Desideri pide disculpas a los porteños pero explica con crudeza: INVAP no fue privatizada porque «estaba muy alejada, no la tuvieron en su radar de desguace». Una empresa con superávit sostenido que es integradora de tecnologías y coloca a Argentina entre los 7 países del mundo que pueden diseñar, construir, instalar y dar servicio post-venta del ciclo completo nuclear.
Las cuatro joyas tecnológicas de INVAP:
- Reactores modulares pequeños para localidades (proyecto CAREM-25)
- Tecnología espacial y satélites (meteorológicos para el Servicio Meteorológico Nacional)
- Radares móviles para el Ejército Argentino (financiados por FONDEF) exportados desde África hasta Holanda
- Drones militares (no los hogareños, sino equipamiento de defensa)
El ecosistema rionegrino integrado: Instituto Balseiro + Universidad Nacional del Comahue y de la Patagonia + Fundación Bariloche + CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) = «profesionales de altísimo nivel». INVAP es 50% provincia de Río Negro, 50% Estado Nacional (vía CNEA). Pero Desideri alerta: Demian Reidel (físico graduado en CNEA y Balseiro, ahora en Secretaría de Asuntos Nucleares con Milei) «está trabajando para la destrucción, el desguace y desarticulación» de líneas de investigación que llevan décadas. «Destruirlo, pocos meses. Reconstruirlo, años de reclutamiento».
Desmitificación mediática: Cuando dicen «no hay radares en Argentina», Desideri responde con datos: los radares argentinos son construcción nacional INVAP exportados a países desarrollados. «La prensa no está informada o desinforma a propósito».
Destinos de exportación INVAP (lista que desarma el relato del atraso): Arabia Saudita, Australia, Bolivia, Brasil, Egipto, Estados Unidos, Holanda, India, Venezuela. «Hay de todo tipo de sector, subsector y mercado destino». Desideri insiste: «deberían estudiarlo desde el colegio técnico hasta la universidad. Es un caso de estudio relevante».
Silicon Misiones: el secreto mejor guardado: En Posadas existe un Silicon Valley argentino que pocos conocen. Fabrican robots educativos donde Argentina es décimo exportador mundial. También desarrollan prótesis de manos biónicas para electromedicina. «Es asombroso», dice Desideri, «los invito a entrar en internet a ‘Silicon Misiones’. Está en nuestro territorio nacional».
«Si tuviéramos un poco más de conocimiento de todas las potencialidades que tenemos, nos agarraríamos de decir menos pavadas cuando afirman que estamos atrasados tecnológicamente. Me parece que hay que ponerle visibilidad a los datos concretos, a los números, a los sectores que Argentina puede escalar».
Argentina Productiva 2030:
El plan pulverizado: En 2020, en plena pandemia, 40 funcionarios de distintos ministerios (Desideri participó en el área Defensa) trabajaron actualizando un viejo proyecto de Saburo Okita, creador del «milagro japonés» de posguerra. Okita se «enamoró de Argentina» en 1986, volvió en 1987 para entregarle un plan a Rodolfo Terragno (ministro de Alfonsín), actualizó el informe en 1992 para Guido Di Tella (canciller de Menem), y su hijo volvió en 2001 (De la Rúa) y 2006 rogando: «Por favor, léanlo».
Algo así como 400+ personas (funcionarios, universidades públicas/privadas, institutos, terciarios) trabajaron en el documento más serio «de los últimos 30 años» según Desideri. Conducido por el ministro Matías Kulfas, el plan proponía para 2020-2030:
- 2 millones de puestos de trabajo formales (220.000 por año)
- 100.000 nuevas empresas con tributación diferencial
- Reducir 9 millones de pobres
- Reducir desigualdad en 70%
- Aumentar participación del PBI formal
«Por supuesto, el gobierno de Milei todo esto lo pulverizó. Pero vale para la discusión de nuestros dirigentes, para proponer propuestas concretamente».
Las verticales Okita (vigentes 40 años después): Las verticales que Okita propuso tienen «tanta validez que si no contara el contexto pareciera que se hicieron ahora». Son los ejes para generar empleo, valor agregado, investigación, desarrollo e innovación en el ámbito empresarial. «Estas son las verticales, los ejes futuros para desarrollar nuestro país, generar empleo, que en definitiva es lo que nos preocupa enormemente a todos».
Desideri cierra su trilogía recordando que tenemos la materia prima intelectual, tecnológica y los casos de éxito probados. El problema no es la capacidad argentina, sino la ausencia de políticas de Estado y la sistemática destrucción de lo construido cada vez que cambia el viento político.


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📹 CAPÍTULO 3 FINAL: VIDEOS CORTOS QUE NO PODÉS PERDERTE
Este es el tercer y último capítulo del conversatorio «PENSAR LA PRODUCCIÓN PARA UN PAÍS QUE NO TIENE POLÍTICAS DE ESTADO», donde el Ing. Cristian Desideri cierra su trilogía con casos concretos de éxito tecnológico argentino y el plan que podría cambiar el rumbo del país.
A lo largo de este artículo final encontrarás videos cortos con las revelaciones más sorprendentes:
🎥 «INVAP: entre los 7 países del mundo con ciclo nuclear completo» 🎥 «Los radares argentinos que exportamos a Holanda y nadie sabe». 🎥 «Silicon Misiones: el secreto tecnológico que la política esconde» 🎥 «Argentina Productiva 2030: 2 millones de empleos que Milei pulverizó» 🎥 «Por qué INVAP sobrevivió a los ’90: estaba lejos de Buenos Aires» 🎥 «El Tratado Antártico 2048 y por qué Tierra del Fuego es estratégica» 🎥 «Saburo Okita: el japonés que rogó 30 años que leyéramos su plan» 🎥 «Demian Reidel: el físico que destruye la CNEA desde adentro»
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Cada fragmento condensa información técnica precisa sobre capacidades argentinas reales, no aspiracionales. Son las joyas tecnológicas que tenemos y que la política sistemáticamente destruye o ignora.
PLACAS DURANTE LA DISERTACIÓN









Capitulo 3 del Conversatorio
SOBRE EL CONVERSATORIO Y SUS PROTAGONISTAS
DISERTANTE: El Profesor Cristian Desideri es Ingeniero Industrial. Fue Ministro de la Producción de la Provincia de Santa Fe durante el gobierno de Jorge Obeid. Es Coordinador del Foro de Reflexión Rosario y Docente Universitario. Integra el Movimiento Productivo 25 de Mayo (MP25M) y es consultor permanente de dirigentes del campo nacional y popular.
MODERADOR: Rubén Maestro, integrante del MP25M, quien coordinó este espacio de debate productivo que logró nuclear a dirigentes, militantes y referentes de todo el país para pensar colectivamente el futuro productivo argentino.
CONCLUSIÓN: LOS TRES CAPÍTULOS DE UNA VERDAD INCÓMODA
Después de recorrer los tres capítulos del conversatorio «Pensar la Producción para un País que NO tiene Políticas de Estado», emerge un diagnóstico tan contundente como inquietante sobre la Argentina productiva del siglo XXI.
CAPÍTULO 1 – El contexto que nos condiciona: Cristian Desideri nos situó en la brutal realidad geopolítica donde China avanza hacia el control del 50% de la manufactura global para 2030, gradúa más ingenieros que todo el resto del mundo junto y domina el 60% de las tierras raras estratégicas. Mientras Estados Unidos y Europa pelean desesperadamente por no quedar fuera de la carrera tecnológica, América Latina representa apenas el 5% de la manufactura mundial (con Brasil concentrando el 60% de ese porcentaje). Argentina cayó del 30% al 18% del PBI industrial y del 30% al 11% del empleo, obligándonos a responder la pregunta existencial que la dirigencia evade: ¿Queremos ser un país CON industria o resignarnos a ser traders de commodities?
CAPÍTULO 2 – Las tres mentiras que nos paralizan: Desideri desmontó sistemáticamente los mitos que sostienen el debate productivo argentino. Primero: Argentina NO es un país industrial, es un país con industrias desestructuradas, sin política industrial sostenida. Segundo: NO exportamos alimentos, exportamos materias primas para que otros produzcan alimentos. Tercero: la guerra «campo vs industria» es una trampa anacrónica que nos inmoviliza. El RIGI de Milei no es un plan de desarrollo sino una trampa leonina que primariza la economía, beneficia a transnacionales con exención impositiva por 30 años y genera CERO desarrollo de proveedores locales. Y el mayor espejismo: no habrá baterías de litio argentinas porque las 15 corporaciones que dominan la tecnología (Samsung, LG, etc.) no tienen en sus planes de negocio industrializar en el triángulo del litio. Los gobernadores venden ilusiones porque les interesa cobrar la regalía del 3%.
CAPÍTULO 3 – Las joyas que tenemos y sistemáticamente destruimos: El cierre de Desideri golpea donde más duele: Argentina SÍ tiene capacidades tecnológicas de clase mundial que la política ignora o desguaza. INVAP nos coloca entre los 7 países con ciclo nuclear completo, exporta radares a Estados Unidos y Holanda, construye satélites meteorológicos nacionales y drones militares. El ecosistema Bariloche (Balseiro-CNEA-INVAP-fundaciones) es de «altísimo nivel» pero está siendo vaciado por Demian Reidel desde adentro. Misiones tiene un Silicon Valley de robots educativos donde somos décimos exportadores mundiales y fabricamos prótesis biónicas, pero nadie lo sabe. Y existió Argentina Productiva 2030, un plan serio con 400+ profesionales trabajando para generar 2 millones de empleos que Milei «pulverizó».
La paradoja desgarradora: Tenemos territorio estratégico (Antártida, Tierra del Fuego), recursos naturales (litio, Vaca Muerta, Palermo-Haida), capacidades tecnológicas probadas (INVAP, Silicon Misiones), planes técnicamente sólidos (Okita, Argentina Productiva 2030) y un legado de 30 años de advertencias ignoradas. Saburo Okita, creador del milagro japonés, vino tres veces a rogar que leyéramos su plan. Su hijo volvió en 2001 y 2006 a insistir. Nadie lo escuchó.
El diagnóstico final de Desideri es brutal pero preciso: Tenemos 64 cadenas de valor desestructuradas, los cuatro motores de la economía apagados, productividad sin competitividad, y una dirigencia que oscila entre la ignorancia, la distracción estratégica y la venta de espejitos de colores aspiracionales. «Destruir esto lleva pocos meses. Reconstruirlo, años de reclutamiento de profesionales», advierte sobre la CNEA.
La pregunta que atraviesa los tres capítulos como un grito ahogado es siempre la misma: ¿Argentina quiere ser un país CON industria o no? Porque si la respuesta es «sí», entonces hay que dejar de repetir categorizaciones aspiracionales, terminar con la guerra artificial campo-industria, rechazar el RIGI que nos condena a la primarización eterna, proteger y escalar las joyas tecnológicas que ya tenemos (INVAP, Silicon Misiones), rescatar del cajón el plan Argentina Productiva 2030, y finalmente —después de 40 años— leer el legado de Saburo Okita.
Si la respuesta es «no», entonces hay que tener la honestidad política de decirle a la sociedad que el destino argentino es ser un país de trading con bajo poder adquisitivo, dependiente de fluctuaciones de commodities, sin valor agregado y condenado a las licuaciones salariales cíclicas cada vez que China estornuda o Trump impone aranceles.
Desideri nos advirtió en el Capítulo 2: «Si tenemos mentalidad de trading, estamos sonados». Los tres capítulos de este conversatorio son la evidencia técnica, despojada de ideología partidaria, de que Argentina está eligiendo —por acción u omisión— estar sonada.
La pelota quedó en la cancha de una dirigencia que, según Desideri confesó con honestidad desarmante, «fracasó con total éxito» cuando intentó que alguien del oficialismo debatiera el RIGI. Nadie quiso discutir. Tal vez porque en el fondo, la respuesta a la pregunta existencial ya está tomada. Y esa es la verdad más incómoda de todas.
¿Creés que estos temas deberían estar en el centro del debate nacional? Compartí el conversatorio completo, los videos cortos y exigí que la dirigencia responda: ¿Queremos ser un país CON industria o no?
El silencio también es una respuesta. Y en este caso, es la peor de todas.