MP25M: “No hay Nación sin industria”, duro documento contra el modelo de Javier Milei

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El 22 de mayo de 1810 se convocó un Cabildo Abierto donde se le exigió la renuncia al Virrey. Hoy, como hace 216 años, estamos en la misma situación: ocupa el poder Ejecutivo un Presidente-Virrey que entrega nuestro patrimonio nacional al imperio de turno y nos convoca la obligación histórica de frenarlo.

Desde el Movimiento Productivo 25 de Mayo volvemos a señalar la necesidad urgente de fortalecer y acrecentar los vínculos entre la producción nacional y el movimiento obrero organizado de la Argentina. Esta alianza estratégica entre quienes construimos la riqueza de nuestro país ha sido, a lo largo de nuestro devenir, la columna vertebral de todo proyecto de desarrollo con justicia social, soberanía política e independencia económica.

Frente al avance devastador del régimen de Javier Milei, esa unidad vuelve a ser imprescindible. Asistimos a un proceso sistemático de destrucción de la industria nacional, apertura indiscriminada de importaciones, desmantelamiento del aparato productivo argentino y eliminación, uno a uno, de los derechos conquistados por las y los trabajadores. El ataque permanente al salario, a las jubilaciones y al mercado interno profundiza la recesión y condena a millones de compatriotas a la exclusión y la pobreza.

Ante este escenario, no alcanza con resistir de manera defensiva. La resistencia debe ser activa, organizada y profundamente propositiva. Producción y trabajo, unidos y movilizados, debemos asumir el protagonismo político que demanda esta etapa histórica. No como actores subordinados, sino, en pie de igualdad, construyendo una fuerza social y política capaz de recuperar el poder para el campo nacional, popular y democrático.

La Argentina necesita reconstruir un proyecto de desarrollo que vuelva a poner en el centro a la industria (alimentaria, metalúrgica, química, del conocimiento, cultural, etc.) generando así más y mejores empleos, fortaleciendo el mercado interno y aumentando el consumo local, haciendo eje en la Soberanía Nacional. Esa tarea exige definir con claridad los grandes ejes de un programa económico nacional orientado a la producción y el trabajo.

En primer lugar, resulta indispensable consolidar el espacio vital del universo Pyme y cooperativo: el mercado interno. Para ello, es imprescindible promover un drástico aumento del poder adquisitivo de las familias trabajadoras, fortaleciendo el consumo popular como motor del crecimiento económico, la producción nacional y la consecuente generación de empleo.

En segundo término, el comercio exterior debe volver a estar al servicio del desarrollo nacional. La Argentina no puede seguir tolerando que los precios de los alimentos y de la energía se definan en función de valores internacionales mientras nuestro pueblo ve deterioradas sus condiciones de vida. Los recursos estratégicos de la Nación deben garantizar precios nacionales para el pueblo argentino y competitividad para el aparato productivo local. Como país, somos generadores de alimentos y energía propios.

Finalmente, el sistema financiero y crediticio debe recuperar su función económica y social. El crédito tiene que ser una palanca para la inversión productiva, la innovación tecnológica y el fortalecimiento de las empresas nacionales -especialmente las Pymes y cooperativas- y no un mecanismo destinado a facilitar la especulación financiera y el drenaje permanente de divisas. Necesitamos implementar una reforma seria que ponga el capital al servicio del pueblo y no al revés.

Hay que profundizar la unidad entre el movimiento productivo, el movimiento obrero organizado, las cooperativas, los movimientos sociales y los independientes con el propósito de articular esfuerzos, propuestas y acciones colectivas para enfrentar el ajuste, defender la producción nacional y confluir en un plan de acción del pueblo organizado que baje el telón, de una vez y para siempre, con este saqueo a cielo abierto de este Gobierno nacional corrupto, cruel y, esencialmente, mentiroso.

Porque no hay Nación sin industria.
Porque no hay desarrollo sin trabajo.
Porque no hay trabajo sin soberanía.
Porque la Patria se construye produciendo y trabajando.
Porque la Patria se defiende.

22 de mayo de 2026

El 22 de mayo de 1810 se convocó un Cabildo Abierto donde se le exigió la renuncia al Virrey. Hoy, como hace 216 años, estamos en la misma situación: ocupa el poder Ejecutivo un Presidente-Virrey que entrega nuestro patrimonio nacional al imperio de turno y nos convoca la obligación histórica de frenarlo.

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