Según el El Boletín Nº 1 de Producción y Trabajo elaborado por los equipos técnicos del Movimiento Productivo 25 de Mayo (MP25M) y del Instituto Patria, mientras el gobierno celebra una recuperación ficticia, los datos oficiales revelan el colapso productivo, el cierre masivo de empresas y el empobrecimiento acelerado de millones de argentinos.
La Manipulación Estadística al Servicio del Relato Oficial
El gobierno de Javier Milei ha construido un relato triunfalista sobre la economía argentina que choca brutalmente contra la realidad que viven millones de trabajadores, comerciantes y empresarios en todo el país. Mientras el Presidente celebra en cada acto público el supuesto «cambio de época» y la «salida de la decadencia», los indicadores oficiales que su propio gobierno publica cuentan una historia completamente diferente: la de un país que se desangra productivamente, que cierra empresas a ritmo récord y que condena a sus ciudadanos a un empobrecimiento sistemático sin precedentes en la historia democrática reciente.
El Boletín Nº 1 de Producción y Trabajo elaborado por los equipos técnicos del Movimiento Productivo 25 de Mayo (MP25M) y del Instituto Patria expone con datos duros e irrefutables la brecha sideral entre el discurso oficial y la dramática realidad económica y social que atraviesa la Argentina bajo la gestión libertaria. Este documento no solo desmiente punto por punto las mentiras del oficialismo, sino que revela la magnitud del desastre que las políticas de ajuste salvaje están provocando en el tejido productivo nacional.


El EMAE y la Farsa de la Recuperación Económica
El gobierno celebró con bombos y platillos la supuesta mejora del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC, que mostró un crecimiento del 5% interanual en septiembre de 2025. Sin embargo, este dato esconde una manipulación estadística grotesca que busca ocultar el verdadero estado de la economía argentina.
La mejora interanual se fundamenta esencialmente en dos sectores absolutamente artificiales: el sector pesquero, que habría crecido un inverosímil 58,6%, y la intermediación financiera, con un aumento del 39,7%. ¿Qué significa esto en términos reales? Que el gobierno está comparando la actividad actual con el punto más bajo de la crisis que ellos mismos provocaron hace un año, generando un «efecto rebote» estadístico que nada tiene que ver con una recuperación genuina de la economía.
Pero hay más: según fuentes oficiales, la contribución de la pesca al PBI apenas alcanza el 0,3%, mientras que la intermediación financiera explica solo el 5,1% del producto. Es decir, el gobierno está vendiendo como «recuperación económica» el crecimiento de sectores que representan menos del 6% del PBI, mientras oculta deliberadamente el colapso de la economía real, la que genera empleo, la que produce bienes, la que sostiene a las familias argentinas.
¿Y qué pasa con el resto de la economía? El análisis del informe revela datos escalofriantes: el aumento interanual del PIB del 5% es absolutamente incongruente con las caídas registradas en la producción industrial, el consumo y, sobre todo, con el constante aumento del desempleo. Esta contradicción no es un error estadístico: es una manipulación deliberada para sostener un relato que no resiste el menor análisis serio.
La Crisis Industrial: El Corazón Productivo Agoniza
Si hay un indicador que desnuda sin piedad la mentira oficial, ese es el Índice de Producción Industrial (IPI). Mientras el gobierno celebra su supuesta «recuperación», la industria manufacturera argentina está viviendo una de las peores crisis de su historia.
El IPI registró en septiembre una caída del 0,1% intermensual y del 0,7% interanual, con un acumulado anual que muestra una mejora del 3,8% que resulta absolutamente engañosa cuando se analiza en detalle. El desagregado de datos revela una realidad demoledora: de los 9 subsectores industriales analizados, 6 mostraron caídas respecto al mes anterior, mientras que 4 subsectores cayeron con respecto al mismo período de 2024.
Pero la verdadera dimensión de la catástrofe industrial se comprende cuando miramos el dato que el gobierno prefiere silenciar: la industria manufacturera argentina explica el 15,7% del PBI Nacional. Esto significa que el sector que históricamente fue el motor del desarrollo argentino, el que generó empleo de calidad, el que impulsó la movilidad social ascendente durante los gobiernos del campo nacional y popular, está siendo sistemáticamente destruido por las políticas libertarias.
Esta no es una crisis coyuntural ni un ajuste temporal: es la aceleración deliberada de un proceso de desindustrialización que comenzó en dictadura, se profundizó en los 90 y que ahora Milei lleva a niveles nunca vistos. Cada punto que cae la industria son miles de puestos de trabajo perdidos, son familias enteras que caen en la pobreza, es capacidad productiva que se destruye y que tardará décadas en reconstruirse, si es que alguna vez se reconstruye.
El Consumo se Desploma: La Tragedia de los Supermercados
La Encuesta de Supermercados aporta datos que desmienten categóricamente el supuesto «rebote del consumo» que el gobierno pregona. Entre agosto y septiembre de 2025, el consumo en supermercados cayó un 8,6% intermensual y un 0,8% interanual. El acumulado a septiembre muestra una mejora del 2,7%, pero esta cifra es ridículamente baja comparada con la pretendida mejora del 5% en el PBI que el gobierno celebra.
¿Cómo puede estar «recuperándose» la economía si la gente consume cada vez menos? La respuesta es simple: no se está recuperando. Lo que estamos viviendo es un ajuste brutal sobre los sectores populares y las clases medias, que han visto pulverizado su poder adquisitivo y que están literalmente dejando de comer para poder pagar los servicios públicos que se han multiplicado por cinco o por diez.
Pero hay un dato todavía más alarmante que revela la encuesta: la distribución territorial del consumo muestra una desigualdad escandalosa que expone crudamente quiénes están pagando el costo del ajuste. En septiembre, el promedio de ventas por habitante fue de $41.336 para el promedio nacional, pero de $113.132 por habitante en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y apenas $37.803 por habitante en los 24 partidos del Gran Buenos Aires.
Esta brecha no es casual: es la consecuencia directa de políticas que concentran la riqueza en los sectores más privilegiados mientras empobrecen sistemáticamente a las mayorías populares. Los datos demuestran que la mayor afectación está cayendo sobre los sectores de menores recursos, precisamente aquellos que durante los gobiernos del campo nacional y popular fueron el centro de las políticas de inclusión y desarrollo.
El Drama del Empleo: 43 Trabajadores Pierden su Sustento Cada Día
Si hay un indicador que resume la tragedia social que está viviendo la Argentina, ese es el empleo. El gobierno confiesa públicamente el cierre de 24,2 unidades productivas por día y la pérdida de 43 empleos registrados por día durante los 12 meses transcurridos entre agosto de 2024 y agosto de 2025.
Leamos estas cifras nuevamente para dimensionar su magnitud: cada día que pasa bajo el gobierno de Milei, 43 familias argentinas pierden su fuente de ingresos. Cada día, 24 empresas cierran sus puertas definitivamente. En un año, esto significa más de 15.000 empleos destruidos y cerca de 9.000 unidades productivas que desaparecen del mapa económico argentino.
Pero la comparación con gestiones anteriores hace todavía más evidente el desastre. Los valores estimados por el CEPA (Centro de Economía Política Argentina) para el período de la gestión Milei muestran una pérdida de 30,4 unidades productivas diarias y un promedio de 439 trabajadores que se quedan sin trabajo cada día. Son números que no tienen precedentes en la historia democrática argentina y que revelan la verdadera naturaleza de un modelo económico que destruye el aparato productivo nacional.
La Destrucción del Salario Mínimo: El Empobrecimiento Planificado
El análisis del poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil realizado por el Centro CIFRA expone una de las políticas más criminales del gobierno libertario: el empobrecimiento sistemático de los trabajadores argentinos.
Desde el inicio del gobierno de Milei, el salario mínimo ha acumulado una caída del 35,2% en términos reales. Para dimensionar esta cifra: en octubre de 2025, el salario mínimo se ubicó en un nivel real que resulta 45,6% más bajo que en noviembre de 2019 (final del gobierno de Cambiemos) y 58,4% menor que en noviembre de 2015 (final del segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner).
Esta destrucción del poder adquisitivo no es un «efecto colateral» ni un «costo necesario» del ajuste: es una política deliberada de transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los sectores concentrados de la economía. Si el salario mínimo no hubiese perdido poder adquisitivo a lo largo de esta década, actualmente se acercaría a los $760.000 mensuales. En cambio, los trabajadores deben sobrevivir con cifras que apenas les permiten cubrir las necesidades más básicas.
Esta política de empobrecimiento tiene consecuencias devastadoras que van mucho más allá de lo económico: genera desnutrición infantil, abandono escolar, enfermedades por falta de acceso a tratamientos médicos, disolución de núcleos familiares y un deterioro general de las condiciones de vida que llevará décadas revertir.
La Desigualdad Territorial: El Gran Buenos Aires Paga el Ajuste
Uno de los datos más reveladores del informe es el que expone la distribución territorial del consumo. La brecha entre el consumo por habitante en la Ciudad de Buenos Aires ($113.132) y en los 24 partidos del Gran Buenos Aires ($37.803) no solo muestra una desigualdad escandalosa, sino que revela quiénes están pagando el precio del ajuste libertario.
El Conurbano Bonaerense, que históricamente fue el bastión electoral del campo nacional y popular precisamente porque fue el principal beneficiario de las políticas de inclusión y desarrollo de los gobiernos kirchneristas, está siendo castigado con particular saña por el gobierno de Milei. Mientras en los barrios porteños de clase alta el consumo se mantiene relativamente estable, en los partidos del conurbano las familias deben elegir entre comer o pagar la luz, entre comprar medicamentos o mantener el gas.
Esta desigualdad territorial no es nueva en la Argentina, pero nunca había alcanzado niveles tan extremos en tan poco tiempo. Durante los gobiernos del campo nacional y popular, hubo una política deliberada de reducción de estas brechas a través de la Asignación Universal por Hijo, el programa Conectar Igualdad, las políticas de vivienda social, el fortalecimiento de la educación y la salud pública. Milei ha destruido sistemáticamente todos estos programas, profundizando una desigualdad que amenaza la propia cohesión social del país.
El Círculo Vicioso de la Decadencia
El informe del MP25M y del Instituto Patria concluye con una afirmación contundente que resume perfectamente la situación: «la suma y la mutua interacción de los impactos de la caída del nivel de actividad económica, en especial de la industrial y comercial, del cierre de empresas y el aumento del desempleo constituye un círculo vicioso nos está arrastrando sin remedio a la necesidad de un endeudamiento sin fin y al abismo de la decadencia permanente.»
Este diagnóstico es demoledor pero preciso. Las políticas del gobierno libertario no solo están destruyendo el presente de millones de argentinos, sino que están hipotecando el futuro del país. Cada empresa que cierra es capacidad productiva que se pierde, son trabajadores calificados que emigran o se reconvierten a trabajos precarios, es conocimiento técnico que desaparece. Cada mes de caída del consumo es desnutrición infantil que afectará el desarrollo cognitivo de una generación entera. Cada punto de caída de la industria es dependencia de importaciones que compromete la soberanía nacional.
La Comparación con los Gobiernos del Campo Nacional y Popular
El contraste entre las políticas del gobierno libertario y las implementadas durante los gobiernos kirchneristas no podría ser más evidente. Durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, Argentina vivió un proceso de reindustrialización, de fortalecimiento del mercado interno, de generación de empleo de calidad y de reducción de la pobreza y la desigualdad sin precedentes en América Latina.
El modelo del campo nacional y popular se basó en premisas diametralmente opuestas a las del libertarismo: fortalecer el mercado interno mediante el aumento del poder adquisitivo de los trabajadores, proteger la industria nacional, promover la inclusión social, defender la soberanía económica. Los resultados estuvieron a la vista: entre 2003 y 2015, Argentina creció a tasas superiores al 6% anual promedio, se generaron millones de puestos de trabajo genuino, la pobreza cayó del 54% al 28%, la indigencia se redujo dramáticamente, y surgió una nueva clase media que accedió por primera vez a la vivienda propia, a la educación universitaria, al consumo de bienes durables.
El gobierno de Milei está destruyendo sistemáticamente todo lo construido en aquellos años. La comparación del salario mínimo actual con el de noviembre de 2015 (58,4% más bajo) es quizás el indicador más dramático de esta involución, pero está lejos de ser el único. La tasa de pobreza ha vuelto a superar el 50%, la indigencia crece exponencialmente, el desempleo aumenta mes a mes, y la desigualdad alcanza niveles propios de las sociedades más injustas del planeta.
Un Cambio de 180 Grados: La Urgencia de un Nuevo Rumbo
El informe concluye señalando la necesidad de «un cambio de 180 grados de las presentes políticas gubernamentales, en modo de poner a la producción y al trabajo como principales prioridades económicas y sociales.» Esta conclusión no es solo un diagnóstico técnico: es un llamado urgente a la acción política.
La Argentina no puede seguir por este camino sin consecuencias irreversibles. Cada día que pasa bajo estas políticas es un día más de destrucción del tejido productivo, de empobrecimiento de millones de familias, de pérdida de soberanía nacional. La pregunta no es si estas políticas son sostenibles (claramente no lo son), sino cuánto más podrá aguantar el pueblo argentino antes de que el costo social y político se vuelva inmanejable.
Es responsabilidad del campo nacional y popular denunciar esta catástrofe con todas las herramientas disponibles, pero también construir la alternativa política que permita revertir este desastre. Eso implica recuperar los principios que guiaron a los gobiernos kirchneristas: producción, trabajo, distribución del ingreso, inclusión social, soberanía económica. Implica reconstruir las herramientas del Estado que Milei está desmantelando: las empresas públicas, los programas sociales, la protección de la industria nacional, la regulación de los servicios públicos.
La Responsabilidad de Informar
Este boletín elaborado por el MP25M y el Instituto Patria cumple una función fundamental: poner en evidencia con datos oficiales, irrefutables, la mentira del relato oficial. No se trata de opiniones políticas ni de interpretaciones ideológicas: son los propios números del gobierno los que desmienten su discurso triunfalista.
Es responsabilidad de los medios de comunicación comprometidos con la verdad, de los militantes del campo nacional y popular, de las organizaciones sociales y sindicales, difundir masivamente esta información. El pueblo argentino tiene derecho a conocer la realidad, a saber qué está pasando realmente con la economía del país mientras el Presidente hace espectáculos televisivos celebrando un éxito inexistente.
La batalla cultural es también una batalla por la información veraz, por los datos duros, por la capacidad de demostrar con evidencia empírica que este modelo no solo no funciona, sino que está destruyendo las bases mismas de la Argentina como nación productiva y soberana.
Conclusión: La Argentina que Viene
Los datos expuestos en este primer boletín del MP25M y del Instituto Patria son solo el comienzo de un proceso de desnudamiento sistemático de las políticas libertarias. En los próximos meses, estos informes mensuales seguirán documentando la destrucción del aparato productivo, el empobrecimiento de los trabajadores, el cierre de empresas, la caída del consumo.
Pero estos informes no son solo una herramienta de denuncia: son también la base para la construcción de una alternativa. Entender con precisión los mecanismos de destrucción económica que está implementando el gobierno libertario es el primer paso para poder revertirlos cuando el pueblo argentino decida cambiar de rumbo.
Ese día llegará, porque ningún pueblo puede tolerar indefinidamente esta magnitud de ajuste, de empobrecimiento, de destrucción de su futuro. Y cuando llegue, será fundamental tener el diagnóstico preciso y las herramientas técnicas para reconstruir lo que Milei está destrozando.
La Argentina que viene, la Argentina que el campo nacional y popular debe volver a construir, será una Argentina que recupere la producción, el trabajo, la industria nacional, el mercado interno, la distribución del ingreso. Una Argentina donde el Estado vuelva a ser la herramienta de inclusión social y desarrollo económico que fue durante los gobiernos kirchneristas. Una Argentina donde los datos oficiales no necesiten ser manipulados porque la realidad será efectivamente la de un pueblo que progresa, que se incluye, que construye un futuro de justicia social y soberanía económica.
Esa Argentina es posible, porque ya la hicimos realidad entre 2003 y 2015. Y la volveremos a construir, aprendiendo de nuestros aciertos y nuestros errores, pero con la certeza absoluta de que este modelo libertario de destrucción y entrega no es el destino inevitable de nuestra Patria.
#MileiMiente #CrisisEconómica #CierreDeEmpresas #AjusteLibertario #DestrucciónProducción #ArgentinaEnCrisis #ModeloQueNoFunciona #AlternativaPopular #RecuperarLaPatria #BolétinMP25M #InstitutoPatria #LaRealidadQueOcultan
Bien
Estimados
No voy a duscutir ni objetar el real y cruel análisis de la realidad.
Solo les digo, lo que se debería hacer pero esto es para charlarlo con representantes de AMBOS GRUPOS y si se puede actores representativos partidsrios, AMPLIAR E INCLUIR
Puede ser en el PATRIA, yo participé de reuniones del MP25 en Avell. Y la de sábados en BARRACAS, también en la visita de Cristina de Omar y nos reuniamos con Omar y algunos de la Agrupación muchas veces en su industria
Hay que ir por el cambio de paradigma, organizar una reunión con los ACTORES, GOBERNADORES? o sus segundos con decisión
Y llevar adelante POLÍTICAS DE ESTADO ya tenemos la base para ganar la PRESIDENCIA y recuperar la NACIÓN con TODOS, para TODOS y con TODOS los DEMOCRATAS y expulsando a los teaidores que vendrn.
No me enteré NINGÚN PARTIDL EXPULSE A NADIE, no existen más.
Los que en 6 meses no reviertan con PROYECTOS y recursos PROPIOS se vayan por inútiles.
Basta de llorar en la realidad y lo que no supieron los que representan en el CONGRESO, GOBERNACIONES y en MUNICIPIOS.
BASTA de APOYAR MEDIOCRES quejones, se cambia con IDEAS PARA CRECER y proyectos productivos cambiando el humor social dando mensajes de ESPERANZA con hechos concretos donde se GOBIERNA.
Basta del simplismo de pedir endeudamiento o generar impuestos es NO TENER CAPACIDAD y sacar al que menos tiene o al productor que debe generar recursos y trabajo.
Se debe ayudar y asistir al privado simplificando las cosas para que pueda crecer ganar y producir asegurando los puestos de trabajo y si aumenta la cadena productivs bajar impuestos.
Hay que reducir y/o sacar IMPUESTOS
Generar proyectos de PRODUCCIÓN y trabajo genuino para la gente donde tenemos poder de DECISIÓN y LEALES se perdió o desconoce el significado para muchos de lo que era COMPAÑERO
Es entre todos terminando los ANTI con gente transparente que nadie pueda cuestionar
Se debe pensar en POSITIVO