El reconocido historiador desmonta el mito de los «dos modelos» y expone cómo el terrorismo de Estado fue la herramienta clave para destruir cuatro veces el aparato productivo nacional. Un análisis demoledor desde San Martín hasta Milei que todo argentino debe conocer.
Resumen: Conferencia de Gustavo Campana sobre Historia de la Industria Nacional Argentina
Contexto del Encuentro
Evento: Encuentro del MP25M en Lanús por el Día del Empresario Nacional
Fecha: 16 de agosto de 2025
Orador: Gustavo Campana, historiador especializado en industria nacional
Tesis Central
Campana rechaza la idea de que en Argentina existen «dos modelos de país». Sostiene que solo existe un modelo: el del campo nacional y popular, que busca industrialización, soberanía y distribución de la riqueza. Lo que se opone no es otro modelo, sino un «proyecto de colonia» basado en ajuste, desindustrialización y dependencia.
Conceptos Principales
1. La Batalla Histórica Inconclusa (215 años)
- Desde el Plan de Operaciones de Mariano Moreno hasta la actualidad
- Conflicto permanente entre proyecto nacional vs. proyecto colonial
- La industria nacional como eje central de la soberanía
2. Los Cuatro Procesos de «Industricidio» (1949-2025)
- Dictadura de 1976-1983: Destrucción con terrorismo de Estado
- Menemismo (1989-2001): Convertibilidad y privatizaciones
- Macrismo: Tercer intento neoliberal
- Actual gobierno: Cuarta experiencia destructiva
3. Hitos Fundacionales de la Industria Nacional
Orígenes Históricos
- San Martín: Primera fábrica metalúrgica en El Plumerillo para armas de liberación
- Manuel Belgrano (1867): «Sin valor agregado a la materia prima, seremos colonia»
El Momento Clave: Consejo Nacional de Posguerra (1944)
- Decisión estratégica: la palabra clave fue «acero»
- Creación de industria pesada con visión de largo plazo
- Diferencia fundamental: industria argentina nació con derechos laborales
4. El Modelo Peronista de Industrialización
Condiciones del Éxito (1946-1955)
- No ingreso al FMI (creado en 1944) para mantener soberanía
- 2% de desocupación, fábricas a tres turnos
- 7,000 millones de deuda (vs. 470,000 millones actuales)
- 80% de trabajadores en blanco y sindicalizados
La Ecuación Virtuosa
Demanda comercial (salarios dignos) → Demanda industrial → Demanda laboral
5. El Terrorismo de Estado como Herramienta Económica
Campana enfatiza que la medida económica más importante de la dictadura fue el terrorismo de Estado. Sin la eliminación física de las comisiones obreras combativas, no habría sido posible destruir la matriz de pleno empleo.
Datos del Genocidio Industrial
- Cacería humana 1976-1978 dirigida específicamente a dirigentes obreros
- En Vicente López (60×90 cuadras): 386 desaparecidos, 80% comisiones obreras
- Caso emblemático: «El negrito Avellaneda» (13 años)
6. Crítica al Presente (Gobierno de Milei)
Diagnóstico
- Cuarta experiencia neoliberal en 49 años
- Nunca mencionó «industria nacional» en campaña ni gobierno
- Objetivo: «exterminio de la industria nacional»
- Destrucción de CONICET, INTI, INTA (herramientas de valor agregado)
La Metáfora del Oso
Refiere al libro «Un libertario se encontró con un oso» como analogía del gobierno actual: destrucción total del Estado hasta que la realidad se impone violentamente.
7. Propuestas para el Futuro
Medidas Inmediatas
- Frenar apertura indiscriminada de importaciones
- Salarios fuertes para generar demanda interna
- Recuperación de la cadena: demanda comercial → industrial → laboral
Proyecto Cultural: «Fábrica del Archivo Industrial»
- Mapear todas las empresas desaparecidas
- Cuantificar empleos perdidos
- Calcular qué se debe importar ahora que antes se producía localmente
- Educar a las nuevas generaciones sobre la historia industrial
Reflexión Final
Campana concluye que «ellos nunca vienen por nuestros errores, vienen por nuestros éxitos»: la industria nacional, la distribución de la riqueza, la soberanía política y la independencia económica. Considera fundamental reivindicar esta historia para construir el futuro, recordando que la tradición nacional-popular es la constructora histórica tanto de la industria como de los derechos laborales en Argentina.
Palabras Clave Objetivo
gustavo campana, industria nacional argentina, historia argentina, industricidio, terrorismo de estado, peronismo industrial, dictadura militar 1976, neoliberalismo argentina, desindustrialización, campo nacional y popular, soberanía económica, modelo agroexportador, proyecto nacional, consejo nacional de posguerra, san martín industria, manuel belgrano economía, yacimientos petrolíferos fiscales, comisiones obreras, desaparecidos dictadura, reindustrialización, salarios dignos, demanda interna, conicet, inti, inta, milei economía, apertura importaciones, fmi argentina, convertibilidad, privatizaciones menem, macrismo, cordobazo, movimiento obrero, derechos laborales, valor agregado, ciencia y tecnología
TRANSCRIPCIÓN:
Bueno, la primera palabra siempre es
gracias, ¿no?, a los compañeros que tuvieron la idea de que uno pueda aportar algo con cierto valor agregado mirando para atrás, porque esa es un poco nuestra deformación profesional, ¿no? Estar convencidos que en el pasado están guardados todos los secretos del presente y el futuro, ¿no? Nada de lo que vivimos hoy es nuevo.
Es la cuarta vez en 49 años que un proceso neoliberal genera un industricidio, destruye nuestro aparato productivo y eso tiene una explicación muy lejana, ¿no? Lo primero que me gustaría decir es que esa simplificación política periodística que uno entiende perfectamente en la Argentina hay dos modelos de país. la entiende, la incorpora y la discute, pero entre compañeros siempre es bueno dar una vuelta de tuerca. Y hay que plantear que en la Argentina nunca hubo dos modelos de país. Jamás existieron dos modelos de país. En la Argentina no hay dos modelos de país y posiblemente jamás estemos discutiendo dos modelos de país. Hay un solo modelo de país establecido por el campo nacional y popular.
Si querés, desde el plan de operaciones de Mariano Moreno para acá, una mesa muy larga, un montón de sillas para que todos los compañeros que vienen de distintas tradiciones políticas, económicas, sociales, sindicales, pero que no tienen ningún tipo de contradicción en el objetivo, disputan
eh, qué sé yo, la velocidad, el camino, las herramientas, pero enfrente a achique, ajuste, industricidio, deuda, fuga, desocupación de dos dígitos, intento de mandar la salud pública, la educación pública.
Ese no es un modelo, es un proyecto de colonia.
Por lo tanto, la Argentina tiene 215 años de batalla inconclusa y ahí adentro la industria nacional entre un modelo de país y un proyecto de colonia. Si yo ajusto ese dato, termino de entender perfectamente qué es lo que nos pasó entre el 76 y el 83, entre el 89 y el 2001 y el del macrismo.
Es así de simple, pero nunca hablar de dos modelos de país. Lo que tenemos hoy es como si fuera una fuerza de ocupación política que viene no solo a destruir el Estado, viene a destruir la economía con soberanía política y fundamentalmente al sistema democrático que se lo viene a llevar puesto.
Gran objetivo, ¿no? Ya vamos a ir a esos cuatro modelos porque es fundamental, pero antes hay que decir un par de cositas, sobre todo un 16 de agosto. San Martín creó la primera fábrica metalúrgica de la República Argentina en el plumerillo. La primera fábrica que fundió metales en Argentina fue para la construcción de las armas de liberación de América. Ese es un dato central y es contra viento y marea, eh, contra viento y marea. Y a partir de ese momento, un par de anécdotas que siempre recuerdan algunos mendocinos que tienen que ver con la exportación de vinos, una famosa noche donde se reúne con con viñateros locales y al «tipo» se le da por cambiar el envase a los vinos y mete el vino local en envase de vino francés y entonces los tipos dicen, «Ven, estos son vinos como la gente, no los que hacemos nosotros, no son los que hacen ustedes.. Pero esos tipos tienen patria.»
Y es necesario incorporar el sentido de nación para empezar a laburar en ese ritmo, en esa dirección. Puedo ir más atrás todavía quizás a uno de los mejores economistas de la República Argentina que se llamó Manuel Belgrano y ahí por 1867 escribía en el correo de comercio, «sin incorporarle valor agregado a la materia prima, seremos colonia, pero nunca seremos una nación».
Por lo tanto, la discusión es tan vieja como la patria. Es preexistente, si querés, a la patria. Las inversiones inglesas vienen para romper el monopolio español y para convertirnos en compradores compulsivos de lo que producía la revolución industrial que los tipos habían hecho sobre la base de la explotación y la esclavitud contemporánea. Nada es nuevo de lo que estamos discutiendo.
Hay algunos datos que se van sumando en el siglo XX que son muy importantes.
No es un juego de palabras. Yo no sé por qué, pero este lugar del mundo no parió conquistadores a la hora de armar los militares del siglo XIX. Sí Parió libertadores, que no es lo mismo.
Y desde el punto de vista industrial, aquella revolución industrial nace con la esclavitud moderna. La revolución industrial de la República Argentina nace con los derechos laborales. Mira qué distinto. Entendiendo perfectamente que la producción, sobre todo de la industria liviana, pero ponerle la industria liviana y la industria pesada sobre la base de porcentaje que a veces obtienen en la actualidad el 80% de lo que produce la Argentina para consumo interno.
Y cómo se consume sin derechos, sin salarios fuertes y los consumidores son los mismos trabajadores que las fábricas construyen la oferta y después se transforman en demanda. Si no entendemos eso es muy complejo, es lo que nunca entiende aquello que Perón decía sobre la UIA: «ni industriales ni argentinos».
Bueno, muy bien. Es a ustedes que les toca la responsabilidad de asumir el rol de un lugar que está usurpado desde hace muchísimo tiempo.
Datos fundamentales. ¿Cuándo logra la Argentina corporizar ese sueño? Y ahí siempre rescatamos al Consejo Nacional de Posguerra, que es un recuerdo perdido en la militancia popular… Eh?.
Es Perón reuniendo a militares a los Sabio, a los Mosconi, al capital local, a los Miranda, por poner un apellido que conocemos y van a decidir que una palabra será el futuro nacional después de la Segunda Guerra Mundial.
Esa palabra es «acero» y la creación de la industria nacional. Y a partir de ese momento se termina esa especie de economía que solamente está ligada a vacas y cereales y se empieza a diagramar con mirada de estadista que va a pasar dos o tres generaciones por encima del hombro de
aquel presente de mediados de la década del 40. El Consejo Nacional de Posguerra se reúne en el 44 y va a generar esa palabra clave, «acero».
Será un secretario de comercio de Martínez de HOz el que va a decir, «Es lo mismo fabricar acero que caramelos.» No, no es lo mismo. Claro que no es lo mismo. Pero los tipos vinieron a eso en 1976, a destruir ese estado de bienestar que muestra la radiografía del país económico de ese momento, en la previa del golpe.
2% de desocupación, fábricas a tres turnos por todo el país. Industria nacional altiva y de pie.
7,000 millones de dólares de deuda. 7,000.
Hoy 470,000 millones de dólares. Después de tres pasos y medio de neoliberalismo por nuestras vidas.
80% de los trabajadores en blanco y sindicalizados crea la industria nacional, pero vinieron a terminar con esa matriz de una vez por todas y para siempre.
Y para aquellos que por ahí les gustan mucho las cifras, observen que la velocidad que alcanza
entre 1946 y 1955, el proceso inicial de la gran industria liviana y pesada genera que entre el 64 y el 74 se da un nivel de crecimiento en la Argentina jamás experimentado y todo eso tiene que ver con la semilla fundamental de la industria liviana y de la industria pesada a partir de un dato
central.
-Y acá vamos a hablar del pasado? o vamos a referenciarnos en el pasado para hablar del presente.
La primera gran medida que toma aquel primer peronismo para poder soñar por industria nacional es no entrar al Fondo Monetario creado en 1944. Para tener independencia económica tengo que tener soberanía política mostrando que toda medida económica es política, que toda medida política es económica.
Y entonces habrá un proceso que cuenta con libertad, no para ser una economía complementaria de las potencias, sino para confrontar, para generar exactamente lo mismo que hacen ellos.
Bueno, ese fue nuestro rol y se paga caro. El golpe de estado de 1955 que se cocina a fuego lento con el intento del 51 en Córdoba. Las bombas en las bocas de subte de Plaza de Mayo en el 53, acto de la CGT. Bombardeo de la plaza en el 55, el golpe de septiembre, los fusilamientos del 56 y si quieres sigo el plan Conintes, pero no importa paro ahí en el 56 genera que la Argentina ingresa al fondo. Mira qué casualidad. Y el primer crédito standby es 1957. No hay casualidades. Y a partir de ese momento todos los intentos por ir trabando el crecimiento económico de la República Argentina.
Cuando los tipos observan que ya todos los intentos fueron absurdos, van a entrar a sangre y fuego. ¿Y por qué? ¿Por qué cito a sangre y fuego?
El modelo económico que presenta Martínez de Hoz el 2 de abril del 76 tenía una medida invisible, pero fundamental. Sin esa medida no hubiera pasado nada. La medida económica más importante de la última dictadura se llamó terrorismo de estado. Sin terrorismo de estado no hubiese sido posible destruir esa matriz de pleno empleo prácticamente y de trabajo fabriquero a tres turnos. Imposible.
Por eso la cacería humana entre el 76, 77 y parte del 78 se lleva comisiones obreras
enteras. Hay que ir ahí para terminar de entender que esos tipos que habían enfrentado al Rodrigazo en junio del 75, primer gran intento del neoliberalismo por terminar con esa matriz económica, nacional fuerte, liderada, por supuesto, por los acuerdos del pacto social, Gelbar como un factor determinante, clave en la ejecución y en la creación, no en la creación, pero sí en la robustecer la teatro a través la CGE, a través de un criterio muy particular que era sumar para confrontar con todas las las organizaciones empresariales que van a ser parte central del golpe de estado, armar una especie de sindicato de todas las unidades productivas, desde un kiosco hasta la unidad productiva más grande. Todos son parte del círculo virtuoso de la economía a partir de entender que la demanda comercial es el primer paso y la demanda comercial es el bolsillo obrero.
Con demanda comercial tengo demanda industrial, con las dos demandas tengo demanda laboral. Así arranca un país.
Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer es observar cuando se rompe la inercia, que por supuesto eh la arma la última dictadura y tiene un posgrado en el menemismo impresionante que va a generar, bueno, la radiografía del país 2001, eh,
24% de desocupación, casi 55% de argentinos debajo de la línea de pobreza. El aparato productivo destrozado por segunda vez, 14 cuasi monedas, un país prácticamente valcanizado en un proceso de ruptura interna y 39 cadáveres que nunca hay que olvidarlo, ¿no? 19 y 20 de diciembre de 2001.
Así termina esa segunda experiencia ruinosa encima dentro la pérdida de la de la soberanía monetaria con la convertibilidad y por supuesto la venta del patrimonio nacional a través de las privatizaciones.
Y cuando digo venta, el dato clave, porque está ligado a la industria, el dato clave es YPF. Fuimos el único país del mundo que en el siglo XX cedió su petróleo en tiempos de paz. Al resto hubo que invadirlo.
No lo concesionamos, lo vendimos. vendimos el petróleo y ahí volver para atrás un pechito, eh, sobre todo para algunos compañeros radicales amnésicos que les cuesta un poco, pero griten con orgullo que ustedes fundaron la primera petrolera estatal del mundo.
YPF es la primera petrolera estatal del mundo para que no venga a afanarse esa riqueza natural, ni la Texaco, ni la Standar Oil y ni la Shell. Entonces, ¿Cómo no? ¿Cómo no mirar para atrás y observar qué implicó este peronismo como como ese segundo gran vagón en esa historia?
Transformar el gas que se venteaba desde 1904, 1905 en la Patagonia. 40 años estuvimos venteando el gas. Donde hay petróleo hay gas y generar el gasoducto Lavallol para que llegue el gas y sea el combustible industrial por excelencia. ¿Cuánto tenemos que ver en esto?
Hablemos de campo nacional y popular. Todo, todo, absolutamente todo. Entonces, ahí un dato clave antes de por ahí meternos en cositas del presente.
No hablamos de un sueño, eh, no queremos ser un país industrial, somos un país industrial y desde es un rato largo, pero en el marco de esa batalla inconclusa, la industria nacional tiene enemigos. Vamos a hablarlo con la palabra justa, ¿no? Si no usamos la palabra enemigo, no terminamos de entenderlo.
Sé que tiene mala prensa, sé que a muchos no le gusta. No, mira, no, no, no…
Estos son «enemigos» de la industria nacional y de la mano del importado vinieron por cuarta vez en menos de medio siglo. Ese dato también hay que absorberlo porque es muy poco tiempo para tanto dolor.
Somos el único país de la tierra capaz de destruir cuatro veces en 50 años su aparato productivo. Una locura.
En el medio de todo eso aparece un dato fundamental con memoria que es el pago al fondo de Néstor en enero de 2006. Y ese proceso de reindustrialización y de generar otra vez demanda, porque les recuerdo la demanda se generan entre otras muchas cosas porque de la mano del kirchnerismo vuelven las paritarias congeladas 10 años, ausentes 10 años en la vida de la Argentina. Recuperar la capacidad de compra es fundamental para soñar un país industrial. Yo a veces escucho y somos muy muy críticos y muy irónicos con documentos de cambio, de la UIA, donde los tipos a veces, digamos, no está mal el diagnóstico, hay que bajar este impuesto, está bien, yo lo hago. ¿Y a quién le vendemos la mercadería que vos fabricas?
Yo bajé impuestos, generé esto, te salvé a vos. Pero es un ratito, es un vaso de agua en el desierto. Para salvar a la industria nacional se necesitan salarios dignos que a la salida de la fábrica transformen a ese compañero en un tipo que a través de comprar bienes durables, en pilcha, en alimentos, lo que sea, mejore su calidad de vida y genera el círculo virtuoso de la economía.
Entonces, los tipos que nunca piden eso, es más, le entregaron todo a este gobierno solo por un sueño con el que vienen desde hace tiempo, que es la flexibilización laboral.
Quieren un país pre-peronista y si se puede del siglo XIX, ¿no?
Volver otra vez a la séptima economía del mundo, la economía primaria, sin distribución de la riqueza, 20 familias que no saben lo que hacer con la guita y un pueblo muerto de hambre.
¿Es eso lo que quieren? -Bueno, muy bien. Vamos a salir al cruce. Porque no hay otra. Pero además, y este es el gran dato, acá la discusión del presente nosotros, porque tenemos e mucha ética detrás y la ética se construye con orgullo a contarle que nosotros fuimos los creadores de la industria de la industria nacional, a contarles que nosotros fuimos los que moldeamos los derechos laborales para que esos compañeros que ponían los cimientos de la industria nacional no sean los esclavos de la de la era moderna, y sobre esa base construir algo nuevo, porque detrás tenemos 800 cadáveres de la semana trágica 1919, los talleres de Vasena por pedir 8 horas de laburo. Detrás tenemos 14 fusilados de la Patagonia por pedir un botiquín en inglés y castellano, velas y mantas. Tenemos 200 muertos en la huelga de la forestal de 1921 1922 y puedo seguir un rato muy largo hasta llegar a más de 500 centros clandestinos de detención, tortura y muerte y 30,000 compañeros desaparecidos.
Si yo no trabajo ese dato… frente y sobre todo, a un gobierno repleto de negacionistas y apologistas, no termino de entender qué vinieron a buscar. Lo que vinieron a buscar es, y en esto repasemos los discursos del presidente desde la campaña electoral, que fueron tres campañas, no fue una, paso, primera vuelta, segunda vuelta y 20 meses de de mandato. ¿Cuándo habló de industria nacional? Son dos palabras, eh, nunca!.
Bien, entonces no es un tema de que el PIBE no puede o está esperando o no no no…. está dentro de su lógica. Es más, en su lógica está el exterminio de la industria nacional entregada, por supuesto, por sus mandantes a el imperio, que es el que nos va a vender el stock de lo que sea, sobre todo de mercadería vieja, que es lo que en los cuatro procesos siempre sucedió… y algunas batallas culturales que hay que dar.
Yo recuerdo, yo tenía en el 76, 13 años, primer año de la secundaria, 20 días en democracia… y pum, el golpe. Estoy hablando de Vicente López, es un lugar que no suena ni a fabriquero, que suena a costa, a Olivos, a La Lucila…eh?, pero como lo dijo ya Scalabrini en aquella frase de «el subsuelo de la patria sublevada»,,, la frase mucho más larga y habla de dónde partían los obreros. En un momento dice de las manufacturas de San Martín y Vicente López, porque entre los dos éramos el gran mundo textil y después metalúrgico, autopartista pero esencialmente textil. Y en un cordón, en un rectángulo que va de Panamericana y Constituyente entre la General Paz y Paraná donde empieza San Isidro, estaba la barriada pobre de la fábrica tres turnos traídas del corazón de la zona norte por el ferrocarril Belgrano, era Villa Martelli y Florida Oeste, Munrro, Carapchay y Villa Adelina y ahí Levis, Lilvila, Hidrófila, Colorina, Atanor y puedo puedo seguir un rato muy largo.
¿Saben cuántos compañeros tenemos desaparecido en un distrito de 60 cuadras por 90? 60 cuadra por 90 es así, así de chiquitito. 386. El 80% comisiones obreras enteras con casos emblemáticos como el negrito Avellaneda que tenía 13 años. Van a buscar al viejo delegado de Tensa y como
no lo encuentra se llevan a él, a Iris, a su mamá. Las primeras torturas en la comisaría de Villa Martelli y después Campo de Mayo y después aparece empalado en un vuelo de la muerte en las aguas de Río Uruguay.
Fueron a buscar a los laburantes en la cacería humana. Ese es el dato que tenemos que que terminar de entender. Fueron a terminar con quienes podían ser el dique de contención del avance del neoliberalismo como en junio del 75. Entonces, con todo lo que hemos dicho en un en un sobrevuelo razante y a toda velocidad sobre la industria nacional, algunas cosas que son centrales. Es parte de la discusión del modelo de país contra el modelo de colonia, pero desde siempre, desde siempre, no hay dos modelos de país, hay uno solo y es el nuestro. Y cuando digo nuestro, es el del campo nacional y popular.
Insisto con compañeros y compañeras que vienen de todas las tradiciones políticas, sindicales y que tuvieron como último gran dato ese momento 73 – 76 que revalorizó al pasado, porque ese es el dato que que tenemos que tener muy en cuenta. A veces cuando uno habla de pasado, el pasado no es un dato nostálgico.
Los chinos suelen decir, «Che, me habla del futuro?, no te hablo del pasado, que es lo único que cuenta…
Hablabas del pasado. Si querés construimos el futuro. Nosotros estamos acá por el pasado, eh, estamos reunidos por el pasado. Y cuando digo esto, estoy diciendo porque somos los constructores de la industria nacional, de los derechos laborales y porque el sueño está intacto. Por lo tanto, estamos acá porque fuimos y eso es fundamental para terminar de entenderlo.
Entonces, cuando aparecen estos procesos, que es lo viejo despeinado, ahora tiene un poco más arreglada la capelu, pero es eso, intentar mostrar que lo viejo era nuevo, ¿no? Esto es muy viejo.
Ellos y nosotros somos dos modelos muy viejos. Y un poco lo decía Daniel, yo lo tiro y ya entrego la palabra… como en provocación, ponele… -en todas estas charlas siempre aparece una mano que se levanta y dice, «Supongamos que esto termina mañana o pasado, ¿no? Y aparecemos nosotros. Bueno, eh, ¿y qué vamos a hacer?»
Y la respuesta insisto un poco provocadora, pero compañero, si alguno de nosotros tiene alguna duda sobre lo que tenemos que hacer en función de quiénes fuimos, no pertenece a este lugar. En todo caso, la duda es en manos de quién ponemos ese modelo que ya está hecho.
Pero dudas, ¿cuál? Ninguna. Frenar apertura indiscriminada de importaciones, empezar a trabajar la industria nacional, salario fuerte, demanda comercial, demanda industrial, demanda laboral, ya está. Y empieza a anudarse la cadena de causalidades, solita, eh, solita, no, no, no hace
falta eh se la juntara desde el gobierno nacional con medidas que, por supuesto, son fundamentales. Estos tipos pararon la obra pública y hasta la mesa de enlace dice, «¿Por dónde saco los camiones para llegar al puerto con la soja?»
O sea, lo que estamos viviendo es una pesadilla, ¿no? Que no que no tiene no tengo forma de explicarlo. No tengo forma de explicarlo. Y es lo más parecido a ese libro… es muy recomendable… «Un libertario se encontró con un oso.» Lo recomiendo, búsquenlo, lo pueden bajar por internet. Es un hecho real de un pueblito muy pegadito a Canadá en los Estados Unidos, donde elecciones comunales se presenta un bombero, un bombero libertario y destruye todo el estado, pero todo, eh, nadie recoge la basura, no hay cana, no hay nada. Está pegado al bosque, nadie recoge la basura, los osos empiezan y empiezan a entrar el pueblo hasta que se morfaron a alguien y ahí descubrieron que era el Estado.
El Oso está acá ya hace un rato largo, hace 20 meses. Bueno, muy bien, hay que frenarlo antes de que se coma alguien.
No estoy hablando de que estemos, qué sé yo, generando que el tipo no pueda terminar su mandato. Lo que yo sé es que esto necesita un giro de 180 grados en un plan económico que posiblemente el lunes, martes, miércoles se lo lleve puesto una corrida bancaria, una corrida cambiaria y no seamos nosotros.
Es increíble, pero como le tocaron el timbre a todo el mundo a las 2 de la mañana, jodieron a todo a todo el barrio, inclusive a los bancos que ya están como diciendo loco, déjame seguir este, déjame seguir multiplicando tranquilo. A todos jodió. Entonces ya no le sirve ni siquiera sus mandantes.
Entonces nosotros, ¿cómo no vamos a saber lo que tenemos que hacer?
Tenemos que ajustar en la mira para ver en manos de quién dejamos esta historia, pero no podemos torcer la nuestra. Como dice Mario Benedetti en «hombres presos que mira su hijo», es mejor llorar que traicionar. Es mejor llorar que traicionarse.
Bueno, estamos acá, no podemos traicionar la historia porque estamos acá por el pasado y el pasado se construye o el futuro se construye en función de las discusiones que hemos tenido en el pasado y la industria nacional es clave para hablar de modelo de país y ahí sumamos ciencia y tecnología propia.
¿Y por qué el tipo quiere terminar con el CONICET, con el INTI, con el INTA? Es simple. porque es la herramienta con la que cuenta básicamente la industria para incorporar valor agregado. Así que todo eso vuelve a estar en juego.
A uno le da como creo que todo lo que dije hasta acá fueron obviedades, pero cuando gobierna la derecha lo obvio se transforma casi en utopía.
Entonces, hay que repetírselo a los pibes, hay que contarle, hay que ir por… Hoy tenemos gente de 50 años que no vivió el golpe. 50 años que no hablamos a los pibes, hoy tenemos gente de 40 monedas que no vivió Malvinas y así sucesivamente. Hay que reinstalar la historia y ponerla de pie otra vez.
Y ahora sí, por último, yo sé que en tiempo donde de derrota, de confusión, de oscuridad,
no sé como ustedes quieran llamarle, esto que voy a decir es complicado.
¿Cuántos errores pudo haber cometido el campo nacional popular en 215 años? 100, 2000, 3 millones. Yo firmo. ¿Quieren 20 millones de errores, yo firmo, no tengo problema. Pero ellos nunca vienen por nuestros errores, ellos vienen por nuestros éxitos.. a terminar con la industria nacional, la distribución de la riqueza, la soberanía política, la independencia económica. Si no entendemos eso, es complejo y tenemos que armar ese listado que tiene épica y orgullo y hablar con los pibes y decir, mirá…
Y el tema de los derechos laboral, no me quiero olvidar de este dato, perdón, porque digo que voy a cerrar y soy medio de promesa débil.
Ahí solamente lo contó página 12 y uno lo puede andar buscando. Es lindo la nota de color. Se da la discusión entre compañero de cómo le vamos a hablar hoy a los pibes de derechos si no lo estuvieron ellos y en algunos casos no lo estuvieron sus padres y hoy están haciendo de Rapi, de esto, del otro, de aquello. Sí, es cierto.
Quizás por eso tenemos que hablar desde derechos, ¿no? Pero hay un dato que creo es del 2019 o el 2020, donde un sindicato de RAPIS se presenta, un sindicato que no existe, digo, van a buscar la personería al Ministerio de Trabajo y se presentan para intentar ser sindicato y tener derechos.
El dos de esa lista se llamaba Adorni.
Búsquenlo, búsquenlo. Es maravilloso porque están las fotitas de los tipos con la gorrita
de rapi y hoy auspician el mundo sin derechos, ¿no?
Y pasó hace media hora esta historia, 2020. Búsquenla porque cuando nosotros construimos el relato del presente sobre la base del pasado, cuando vos te encontras con esa prueba, así está es caramelo y los enrostrás a los tipos. Ah, mira que así que ahora está avanzando la vida sin derechos.
Bueno, eh… el abrazo a todos y fundamentalmente saber que estas charlas son siempre sanadoras, pero tiene que ser el primer paso. Si no hay un segundo paso en la ejecución de la pelea, también está bueno lo que hacemos. Es más, es indispensable. Si no, cómo se arranca,
pero después este… necesitamos una fecha para seguir con otra acción.
En la última charla… la del cordobazo? -que estuvimos en el cordobazo… interesante de un movimiento industrial una charla sobre Córdoba.
Empecemos por ahí, pero tiré, no me acuerdo ahora cómo se planteó…, que nosotros necesitamos como insumo y para los pibes armar como una especie de fábrica del archivo industrial de la Argentina, para contarles a todos qué fue esto alguna vez y que no fue hace cuatro siglos, fue hace un ratito.
70 o 80 años y en algunos casos 50 y armar el mapa de todas las empresas que no están y por cada empresa que no están contar toda la fuente de laburo que se han perdido, pero además contar sobre la base de la pérdida de esa industria nacional, cuánto es necesario ahora importar sobre productos elaborados, porque antes los hacía decíamos nosotros y ya no están.
Es fundamental. Después contamos lo que queremos hacer en el presente, pero primero contar que la última dictadura se llevó a sangre y fuego a prácticamente el sector combativo, el sector que impedía que ingleses y el neoliberalismo del movimiento obrero organizado y que necesitamos reivindicar nuestra historia para poder armar futuro.
Bueno, gracias por su silencio. [Aplausos]